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Single Track 6 Transrockies

Seis días de mtb en las rocallosas

Texto: El Cuaz   

Hace algunos años supe de una carrera en bici de montaña en las montañas de Canadá, la llamaban la Transrockies. Incluso publicamos un artículo de unos mexicanos que compitieron en ella. Siempre tuve el gusanito de participar, tal vez por los paisajes y naturaleza del lugar. No me considero un buen ciclista de montaña, simplemente salgo de vez en vez a rodar cuando se puede. Pero de alguna forma me llamó la atención la idea de adentrarme seis días en las montañas de la Columbia Británica a rodar por hermosa veredas con mi bici. Así fue como decidí inscribirme un año antes en la Single Track 6 de Transrockies.

Llegué a la ciudad de Vancouver directo a las tiendas de bicicletas para comprar una bici de montaña. Caminé por unas dos horas hasta que encontré la bici acorde a mi presupuesto. En el momento que busqué me cartera para hacer el pago, noté que la había perdido. Recien llegado, con el dinero en la cartera, mis tarjetas de crédito y licencia, todo perdido en un instante. Me prestaron una bicicleta en la tienda para hacer el recorrido que había hecho y buscar mi cartera. Tardé una hora o más y no la encontré. Estaba muy decepcionado porque mi viaje a las montañas se estaba frustrando y por haber perdido dinero. Recuerdo que el chico de la tienda, un español muy amable, me comentó “estás en Canadá, no pierdas la esperanza”. Pero una cartera con novecientos dólares en efectivo, que traía para la bici, pensé, sería imposible de recuperar. Así que con sólo dos dólares en la bolsa, entré a un café para obtener señal en mi cel y pedir a mi hermano, quien vive en Canadá pasara por mi. Al momento de recibir señal del wifi en me celular, el primer mensaje que apareció en la pantalla, fue “they found your wallet” (encontraron tu cartera), ¡estaba feliz y ansioso por leer el contenido! Kevin y Jenn, encotraron mi cartera, dentro vieron una dirección del campamento al que  asistiría, llamaron ahí, preguntaron por mi, Tor del campamento me envió un mensaje con el número de teléfono de Kevin y Jenn, les llamé, me encontré con ellos y me devolvieron la cartera con todo el dinero. Quize recompensarlos, pero de ninguna manera lo aceptaron. Kevin y Jenn salvaron mi viaje y mi participación en la ST6. ¡Así con tan buena suerte inició mi aventura en Canadá!

Desde mi llegada a Kelowna me di cuenta que éste sería un gran evento. Tuvimos una muy cálida recepción y todo estaba organizado a la perfección. También pude ver lo amateur que era yo en ésta competencia. Sí tenía bicicleta nueva, pero al ver las bicicletas de los otros competidores, noté mi novatez. A todas las tiendas a las que había ido a ver bicis, les comenté que necesitaba un bicicleta para el ST6 y todos los vendedores me recomendaron al menos una bici de unos dos mil quinientos a dos mil dólares, mi presupuesto era de stecienteos, y me aferré  a esa idea, pensando que no tendría poroblemas para la competencia con una bici de ese rango. Compré una bici de suspensión sencilla, es decir sólo en el frente. Pero pronto supe que para esta prueba necesitba una de doble suspensión.

ST6 es un gran evento,  pienso que uno de los mejores eventos deportivos en los que he participado. Hay muy buena organización, gran camaradería y es muy demandante en el aspecto físico y mental. Todo eso acompañado de hermosos paisajes, rutas técnicas y también divertidas.

Son seis días de recorridos por las montañas del oeste canadiense. La ruta varía cada año. Como su nombre lo dice, en su mayoría son veredas. Cada etapa tiene un recorrido de poco más de cuartenta kilómetros apróximadamente. Asisten corredores de varios paises. El nivel es muy bueno, pero también hay lugar para aficionados.

Hay gran diferencia en los tiempos. Los expertos terminan en un poco más de dos horas, mientras que los menos rápidos lo hacen en promedio de cinco horas. Se cuenta con altimetría y mapa de cada etapa. Hay que adentrarse en las montañas en medio de la naturaleza y fauna. De hecho hay que tener presente que es posible encontrarse con osos. Siempre quize toparme con uno, pero no tuve suerte. Aunque en la etapa tres, vieron pasar una madre con dos cachorros por uno de los puestos de abastecimiento. Nos recomendaron tener cuidado, ya que una madre oso puede ser muy agresiva sin razón. Iba subiendo por una  pronunciada vereda cuando escuché el gruñido de un oso, quería voltear a buscarlo, pero aún me faltaba mucho para terminar la etapa y para no perder ritmo seguí pedaleando. Me dicen los que saben que hice bien en no parar, ese gruñido había sido una advertencia para que me alejara. Sin saber hice lo correcto. Aunque me hubiera gustado mucho ver a la madre oso con sus cachorros.

Otro de los regalos que brinda esta carrera, es encontrarte por largo tiempo solo en hermosas veredas, entre gigantes árboles, con el sónido único del bosque, la luz que se cuela entre las ramas y troncos, rodando por divertidas veredas. Sin duda un combinado de elementos que crean inmensa felicidad.

Después de pedalear por varias horas, llegar a la meta cada día es una gran satisfacción. Ver a la gente que nos brindaba un aplauso y una sonrisa son un muy buen premio. Y las charlas en la llegada,  con los compmañeros de ruta acerca del recorrido son un suculento recuento de lo  recien vivido.

Se cuenta con apoyo mecánco en cada etapa. Las bicicletas sufren un duro trato cada día. Y los mecánicos las pueden reparar en cuestion de minutos por un bajo costo. Eso ayuda a sentirse seguro de que al día siguiente tu equipo estará en condiciones ópitmas para enfrentar el reto.

Todas las tardes hay una comida deliciosa y abundante. Así que cada día hay oportunidad de una moderada celebración para compartir con los otros ciclistas. Nada como una buena plática y revivir anécdotas, acompañados de una copa de vino o vaso de cerveza con sus respectivos alimentos. Sin duda conforme pasan los días, el levantarse temprano cada mañana para recorrer cuarenta kilómetros en pronunciadas veredas, con ascensos muy técnicos y descensos a toda velocidad entre raíces de árboles y puntiagudas rocas, se vuelve más y más difícil. Pero al final de cada etapa la satisfacción es cada vez mayor.

Llegar al sexto día fue difícil, y terminar la ruta después de tantas jornadas de intenso rodar me costó mucho esfuerzo físico y mental.
Pero al arrivar a la meta y ser recibido con mi medalla de ST6, fui inundado por un conjunto de emociones que permanecerán en mi memoria por siempre.

Recomiendo a todo ciclista de montaña o deportista de aventura mucho éste evento. Será una experiencia que nunca olvidarán y disfrutaran en todo momento de principio a fin.